COMPRAR ONLINE
COMPRAR ONLINE
COMPRAR ONLINE
COMPRAR ONLINE

Premio Nocte 2014

Mejor Novela Nacional.

OUTLET CULTURA HACHE

Coches

La importancia de los utilitarios en mis novelas

Sin ningún motivo en particular, simplemente porque estaba pensando en ello ahora mismo, voy a hacer un repaso a los coches que aparecen en mis cinco novelas publicadas hasta el día de hoy.

 

Supongo que habrá alguna razón por la que siempre concedo cierta importancia a los coches en las tramas, pero lo cierto es que no me apetece nada reflexionar sobre ello. Queda para los que tengan vocación de psicoterapeuta, si tienen mucho tiempo libre y les apetece planteárselo. La cuestión es que en cada novela que publiqué, los personajes han conducido un coche distinto. Lo que no me costaría sería concretar el motivo por el que me decanté por el modelo que escogí para cada historia (aunque no lo haré), porque tienen, como casi todos los elementos que introduzco en cada relato, una intención clara para mí. Que luego los lectores lo percibáis o no tampoco me inquieta. Yo sé que es así.

 

Pero voy al lío. Vamos a ver esos coches.

 

Instinto de superviviente: Mercedes Benz 300. Andrés y Damián, protagonistas de la novela, deciden durante su huida de las hordas de zombis hacia la costa de Amalgama, ciudad ficticia en la que viven, hacerse con este viejo automóvil de 1985. Un coche desprovisto de automatismos, con la mayor parte de los mandos manuales. Básico pero muy robusto, se podría decir que es un coche peligroso, aunque tenga una apariencia elegante. Los que leisteis la novela tal vez hayáis deducido lo que simboliza al momento. Los que no, tendréis que leerla.

 

     Lantana: donde nace el instinto: Hyundai i20. Mila, hija de Niilo, un viejo violinista ruso que toca por las calles de Lantana a cambio de la voluntad, conduce este coche moderno y pequeño, que llega hasta la ciudad después de mucho trote por toda Europa.

El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas: Citroën Berlingo del 98. Otro vehículo de brega. Como su propietario, Marquitos Laguna, sus mejores años quedaron atrás, pero cumple y mantiene intacta su capacidad de carga, nunca falla cuando la situación lo requiere.

 

El tiempo como enemigo: Coche alquilado, marca y modelo sin especificar. Al poco de recalar en Vigo, Carlos alquila un coche para hacer una pequeña excursión a la fatídica curva de Angrois. Que no dé más detalles también es algo intencionado, por supuesto. En la búsqueda de Carlos, todo resulta accesorio y carece de importancia, salvo su objetivo.

 

Babujal: Ford Fiesta de 1977. De tres puertas, porque para Ana son más que suficientes. ¿Para qué más? De este puedo decirlo claro: es un símbolo de su libertad y su particular declaración de intenciones en su regreso al caserón familiar de los Martínez.

 

Esto es todo. Sí, un tema un tanto insustancial para un nuevo post de este blog. O no.

 

Escribir comentario

Comentarios: 0