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Premio Nocte 2014

Mejor Novela Nacional.

OUTLET CULTURA HACHE

Qué Leer

Transcripción de la entrevista íntegra publicada en el número 224 de la revista (noviembre de 2016)

 

Texto: Inocencio Newman

 

 

 

¿Qué es el terror? ¿Por qué nos atrae tanto en la ficción?

 

El terror es ese elemento inesperado, oscuro, que se cuela en nuestra realidad cotidiana y la trastoca por completo. Terror es lo que hacía Matheson, que tenía esa capacidad enorme para ponernos los pelos de punta partiendo de premisas sencillas.

 

Pienso que nos atrae porque mediante la ficción terrorífica jugamos a experimentar situaciones límite sin abandonar la seguridad y el confort en los que tenemos la ilusión de vivir, sin ser muy conscientes de la posibilidad real de que en cualquier momento pasemos a ser nosotros mismos los protagonistas de una pesadilla.

 

¿Y los misterios?

 

El misterio es incertidumbre, y la incertidumbre crea expectación. Tener la necesidad de saber qué va a suceder a continuación, a dónde nos quieren llevar, es algo difícil de conseguir y muy gratificante, tanto para el creador cuando lo logra como para el lector cuando lo experimenta.

 

Después de estas preguntas introductorias, entremos en su nueva novela, Babujal. Para usted ha sido un cambio de registro, ¿no es así?

 

En cierto modo sí, aunque atiende a una evolución que creo que los lectores que me hayan seguido desde la primera novela encontrarán lógica. Entre Instinto de superviviente, mi debut como novelista, y Babujal, media un abismo de aprendizaje y autoconocimiento. Sobre todo, he aprendido a explorar mis límites, potenciar mis virtudes y disimular un poco mis defectos o mis muchos vicios como narrador. Pero es un cambio, sin lugar a dudas. Es la primera novela con la que abandoné por completo el fantástico para componer un drama costumbrista con cierta intriga psicológica. De todos modos, me temo que se nota en algunos pasajes de dónde vengo.

 

¿Es posible olvidar? ¿Es doloroso recordar?

 

Salvo patologías que no le deseo a nadie, es muy complicado olvidar. Podemos aprender a convivir con nuestro pasado, sobre todo con las decisiones que tomamos, pero no olvidar. Duele recordar cuando lo hacemos sin haber conseguido cicatrizar viejas heridas. Vamos palpando la piel que nos recubre, que creíamos tener bien curtida, nos topamos con ellas y vuelven a sangrar de manera inevitable. El secreto está en hacerte una cura a tiempo y volver a mirar hacia adelante.

 

¿Los viejos secretos siempre se revelan, de uno y otro modo?

 

Sin duda. Luego depende de uno mismo la interpretación que se pueda o quiera hacer de esos secretos desvelados. Sonará a tópico, pero la realidad siempre depende de nuestra lente personal, varía según quién la observe y la adaptamos incluso a las circunstancias concretas del momento en que la conocemos.

Fotografía de Anabel Areal para MeetMrCampbell
Fotografía de Anabel Areal para MeetMrCampbell

¿Qué es “Babujal”? ¿Una mera superstición? Si es que puede decirnos algo…

 

El Babujal es un demonio del folclore cubano cuyo origen se remonta a la época del esclavismo. Lo que puede resultar curioso es que mi primera novela costumbrista lleve como título el nombre de un demonio.

 

Supe de esta leyenda por una compañera que tuve hace quince años, cuando trabajaba en la cafetería de un hospital. Era una mujer cubana que se pasaba las jornadas intentando meterme miedo. Afirmaba que en aquel hospital habían fallecido muchas malas personas, así que el Babujal se había hecho fuerte entre sus muros.

 

Hasta ahí puedo o quiero contar.

 

¿Todos tenemos demonios interiores esperando su momento de aflorar?

 

Estoy seguro de ello. En mi caso, los exorcizo mediante la ficción. Escribir me sirve para mantenerlos a raya. Lo peligroso es que hay muchas personas que les dan rienda suelta, sin importar las consecuencias. No hay más que encender el televisor a la hora de los informativos para comprobarlo.

 

Háblenos de Ana, la protagonista. Y brevemente del resto de personajes principales.

 

Ana es el corazón de la novela, se hizo con ella por méritos propios. En un principio no iba a ser la protagonista, planifiqué el grueso de la trama pensando que lo era su padre, Alfonso. Pero en cuanto escribí el primer capítulo lo vi claro: esta era la historia de Ana. A partir de ahí, reconduje la trama, que se enriqueció mucho, ganó peso dramático. Fue algo maravilloso, nunca antes me había pasado.

 

Luego está Alfonso, su padre, que es otro de los personajes clave, el más relevante después de Ana. Todo el peso de la trama ambientada en la guerra recae sobre sus hombros y sobre los de su hermano Pepe.

 

Teresa, su madre, y Luisa y Desita, sus hermanas mellizas, son elementos discordantes en la vida de Ana, las percibe como personas ajenas y trata de comprender qué las une más allá del vínculo familiar. O, más bien, por qué se siente tan distanciada de ellas.

 

También son cruciales Hada y Aldo, los hermanos cubanos que recalan en España de la mano de Alfonso. Son el misterio mismo, unas personas que despiertan toda clase de recelos o, en el caso de la versión adolescente de Ana, una amalgama de sentimientos contradictorios.

 

Creo que se está notando el inmenso cariño que le tengo a Ana. No lo puedo evitar.

 

Lo cubano tiene mucha relevancia en la novela. ¿Qué puede contarnos sin desvelar demasiado?

 

Es un elemento que me apetecía mucho introducir por el contraste enorme que suponía en el contexto histórico de la novela. Que dos cubanos mulatos recalasen en la España de la posguerra, con sus costumbres y sus supersticiones, y encima en un pueblo pequeño, me daba mucho juego. Su irrupción en la vida de la familia Martínez supone un punto de inflexión, despierta sentimientos encontrados entre sus miembros y entre los habitantes de El Catalar en general.

 

La novela salta entre épocas: 1977, 1952, 1937… ¿Por qué ha optado por este modelo narrativo?

 

Por un lado, porque esto me permitía mantener la intriga, hacer que el lector se vaya preguntando, según avanza, qué va a pasar a continuación y cuál es el nexo que une las diferentes tramas. Por otra parte, para entender el presente de Ana es necesario conocer el pasado, y no sólo el suyo, sino todo aquello que ha podido afectarle de un modo u otro.

 

También me brindaba la posibilidad de abordar una historia que abarca desde la guerra hasta la transición desde un enfoque diferente a lo habitual: el de una familia de derechas, franquista. La mayor parte de las obras de ficción están encaradas desde el punto de vista del bando republicano, de los vencidos. Meterme en la piel de los sublevados, a la postre vencedores, sin juzgar ni a unos ni a otros, incluso tratando de empatizar con ideas que chocan frontalmente con mis propias convicciones, fue todo un reto.

Portada diseñada por MeetMrCampbell
Portada diseñada por MeetMrCampbell

¿Aún quedan oscuros episodios de la Guerra Civil por descubrir? ¿Merece la pena hacerlo o es mejor olvidar?

 

Imagino que quedarán muchísimos por descubrir, como en cualquier otra guerra. Si merece la pena o no habría que preguntárselo a las personas afectadas por esos episodios. Si uno no está dispuesto a olvidar, no se le puede reprochar nada, es lógico. Es humano que un familiar quiera saber dónde están los restos de sus seres queridos. Si otros optan por pasar página, tampoco se les puede echar nada en cara, es una opción tan valiente como la de exigir justicia.

 

Como escritor, me gusta descubrir historias menos populares, coger la lente de aumento e ir al detalle. Esos episodios oscuros, no solo de la guerra, sino de la crónica negra en general, son mi principal materia prima.

 

La novela tiene una base real –una dura base real–. ¿Es auténtico el recorte de prensa del diario ABC, fechado el 14 de abril de 1952?

 

No, es una más de mis muchas mentiras. Pero sí que está basado en un recorte real, como casi toda la documentación que aparece en la novela. Por lo general, en casi todos mis libros tomo como punto de partida uno o varios acontecimientos reales, que no necesariamente tienen que estar relacionados, y a partir de ellos empiezo a calcetar mi ficción. Hay un punto de no retorno en el que dejo de indagar en la verdad porque podría dar al traste con la ficción que ya ha tomado forma en mi cabeza.

 

Babujal es un libro que no admite una única etiqueta. ¿Qué opina de las etiquetas?

 

Que son un engorro para mí, me estorban. Creo que nunca las he tenido en cuenta ni he escrito nada que se pueda etiquetar de forma precisa. También pueden ser un elemento limitante para algunos lectores, que huyen de según qué etiquetas. Pero son útiles para los libreros, que tienen que ordenar los tomos en las estanterías por género.

 

Usted es, entre otras cosas, guionista además de novelista. ¿Es muy diferente escribir una novela y un guión? ¿Cree que conocer ambos “lenguajes” se complementa?

 

Es diferente por completo. El guión es aséptico total, frío, va al grano. Lo que más me cuesta cuando me pongo con uno es desprenderme del traje de novelista, acabo teniendo que recortar muchos de los vicios narrativos que comentaba antes.

 

No creo que se complementen, pero sí que enriquece y a mí me ayuda ponerme con un guión cuando acabo de completar una novela y no sé por dónde tirar a continuación. Es una manera de mantenerme en forma, literariamente hablando.

 

Babujal es, como se dice en estos casos, una novela muy cinematográfica. ¿Está trabajando en la adaptación a guión? ¿La veremos convertida en película?

 

No era intencionado, pero es cierto que resulta muy cinematográfica. Me lo hizo ver mi amigo Octavi Segarra, que lleva más de veinte años dedicándose al mundo del cine, en cuanto terminó de leerla.

Me encantaría verla convertida en película, pero no sé si soy la persona adecuada para encarar esa adaptación. Lo hice en “MOM”, cortometraje que escribí a partir de uno de mis relatos, bajo el prisma y la supervisión de Ferrán Brooks, director de la cinta, y con la ayuda de Juan de Dios Garduño. Para un proyecto como Babujal también necesitaría la visión de alguien mucho más curtido que yo. O que se encargase otro, directamente. Si alguien se anima, prometo no hacer un Alan Moore y ser respetuoso con su visión de la historia.

 

 

SORTEO BABUJAL + EL TIEMPO COMO ENEMIGO

Para participar en el sorteo* de un lote compuesto por un ejemplar de BABUJAL y otro de EL TIEMPO COMO ENEMIGO, sólo tenéis que ser seguidores de mi cuenta en Twitter, @dariovilas, y hacer RT al tuit del anuncio de esta entrevista en esa red social. Sortearé los ejemplares entre todos los que lo retuiteéis. Un único lote.

 

Tenéis de plazo hasta el mañana, 20 de diciembre de 2016, a las 24:00 horas.

 

El ganador será anunciado desde este blog.

 

* Sólo envíos a España.

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