COMPRAR ONLINE
COMPRAR ONLINE
COMPRAR ONLINE
COMPRAR ONLINE
COMPRAR ONLINE
COMPRAR ONLINE
COMPRAR ONLINE
COMPRAR ONLINE

 

Premio Nocte 2014

Mejor Novela Nacional.

OUTLET CULTURA HACHE

Cosas que decidir mientras se hace la cena

Breve reseña del libro de Maite Núñez

Cosas que duelen y no hacen daño, como reza una canción de Abraham Boba, músico cuyo discurso se emparenta en cierta manera con el imaginario de Maite Núñez.

COSAS QUE DECIDIR MIENTRAS SE HACE LA CENA tiene más de repaso a dudas existenciales no formuladas que de toma de decisiones en firme. Es un desfile de personajes que se entrecruzan y nos dejan el poso de sus incertidumbres, pero sobre todo de ese conformismo que en demasiadas ocasiones nos lastra. La resignación ante la vida que les/nos ha tocado vivir es una constante, la pesadumbre es un elemento casi tangible en cada uno de los textos. Ese navegar entre la resignación y el hartazgo, pero sin encararlo y sin ser capaz de tomar decisiones que cambien nuestro sino, se ve representado a través de objetos cotidianos que pasan a formar parte de los pequeños dramas domésticos que nos asolan, y que se antojan pesadas losas sobre nuestras nucas.

Mediante una prosa en apariencia sencilla, pero que Maite Núñez ha sabido dosificar con calculada precisión, sus oraciones se vuelven punzantes e hirientes en la medida en que lo son nuestros deseos, anhelos e insatisfacciones, que a fin de cuentas son el centro de nuestro universo personal. No hay mayor drama que aquellos que se desarrollan entre las paredes de nuestro entorno doméstico, por nimios que pudieran resultar a ojos ajenos.

No obstante, el tono melancólico de la propuesta no está exento de belleza. La autora se desenvuelve con natural soltura, con una firmeza inusual que hace que cueste creer que sea su primer libro. La dureza no es explícita, pero está latente entre líneas, y es un sedimento agrio que se aposenta en el estómago del lector, y que queda muy bien representado en el último párrafo del libro, ese que provoca que cerremos el tomo con el regusto del ácido gástrico abriéndose paso hasta nuestra boca.

Lectura no apta para días grises. O quizás la mejor lectura para esos días, para sentirnos menos solos.

 

Escribir comentario

Comentarios: 0