COMPRAR ONLINE
COMPRAR ONLINE
COMPRAR ONLINE
COMPRAR ONLINE

Premio Nocte 2014

Mejor Novela Nacional.

OUTLET CULTURA HACHE

Hielo

Reseña de la novela de David Aliaga

Por esto de estar intentando recuperar el ritmo de trabajo que tenía hace algo más de dos años, he empezado el año leyendo mucho menos de lo que acostumbro. Como consecuencia, voy a aparcar un par de proyectos. Prefiero leer más.

El caso es que también empecé 2015 tratando de ventilarme ladrillos de los que casi nunca me suelen apetecer. Mal hecho. Si tengo poco tiempo, lo mejor es dedicárselo a novelas cortas o libros de relatos, porque si me fuerzo con grandes extensiones, con el tiempo de lectura tan limitado, lo más seguro es que acabe abandonando antes de llegar a mitad. Por puro aburrimiento, la mayor parte de las veces.

A lo que voy.

Tras dejar de lado el libro que estrené con el cambio de año, eché mano de una de mis últimas adquisiciones: Hielo, de David Aliaga (Paralelo Sur, 2014). Nouvelle de poco más de cien páginas, autor joven y emergente, y varias reseñas que despertaron mi curiosidad, fueron los argumentos de peso que me decantaron por ella.

Un acierto. En primer lugar, porque me lo ventilé prácticamente de una sentada.

En este debut en un formato (casi) largo, tras foguearse en el relato con su anterior publicación (Inercia gris, con Editorial Base), Aliaga nos muestra una tarjeta de presentación sólida y sin apenas fisuras, más allá de algún golpe de efecto dramático que pueda gustar más o menos al lector. Pero contados, porque una de las características que me llamó la atención de su propuesta es la desdramatización de las situaciones. Lo fácil, al contener elementos de fuerte carga emocional, habría sido volcar la historia hacia el melodrama. Pero al autor no le van las carreteras asfaltadas, no se muestra condescendiente con el lector. Al fin y al cabo, se trata de hacer una declaración de intenciones.

De este modo, desarrolla en pocas páginas, y con un puñado de personajes perfectamente definidos por contexto (lo que agradezco mucho), casi un tratado sobre la soledad, en el que apenas nos ofrece trazos de esos dramas cotidianos que los asolan, sazonándolo todo con un lirismo bello pero desapasionado, gélido, si se me permite el recurso fácil a costa del título.

Por otra parte, Aliaga consigue conceder una cualidad casi orgánica a objetos y situaciones cotidianas, haciendo que, junto con los personajes, pasen a conformar una estructura única. Ese gusto por el retrato cotidiano, ese deambular entre las situaciones como si nada estuviera sucediendo, es muy carveriano. No obstante, el autor opta por darle un enfoque escandinavo que evidencia su amplio y variado bagaje literario. Quizás sea este, precisamente, el punto negativo que encontré, ya que de momento no he conseguido diferenciar la voz propia del escritor; esas pinceladas personales que me gusta intuir tras las historias que leo, y que acaban por diferenciarle del resto.

Es pronto para eso.

De momento, lo que tenemos es una buena nouvelle sobre personajes, muy bien escrita. Una instantánea de un momento concreto de sus vidas en el que, a raíz de un suceso, la frialdad los une o distancia de forma irremediable. Que no es poco.

Vale la pena que le deis una oportunidad. Por mi parte, seguiré de cerca la trayectoria de David Aliaga, no os quepa duda.

 

Escribir comentario

Comentarios: 0