COMPRAR ONLINE
COMPRAR ONLINE
COMPRAR ONLINE
COMPRAR ONLINE
COMPRAR ONLINE
COMPRAR ONLINE
COMPRAR ONLINE
COMPRAR ONLINE

 

Premio Nocte 2014

Mejor Novela Nacional.

OUTLET CULTURA HACHE

Cenital

Reseña #8

Cenital, de Emilio Bueso
Cenital, de Emilio Bueso

Vayamos directos al grano: Emilio Bueso ha tenido que colgar el traje del escritor de terror para ponernos la piel de gallina de verdad. Después de una afirmación así, el lector ya puede pasar de seguir leyendo esta reseña, no perder más tiempo y lanzarse a por su novela. Pero está claro que ahora profundizaré en el motivo de tanta contundencia.

Cenital es una distopía, una de esas novelas de anticipación que surgen de cuando en cuando, a rebufo de situaciones de crisis, o simplemente del miedo de la sociedad ante un futuro que se antoja incierto, bien sea por temor a los avances tecnológicos (muy propio de las novelas de ciencia ficción de los 50), bien porque nuestros gobernantes nos han fallado, por causa de una crisis económica o por todo ello junto. Ahí estamos, en ese punto exacto. Lo curioso es que desde que todo este berenjenal de la crisis que nos azota comenzó a ser de dominio público, allá por 2008, siempre he tenido la sensación de que no nos lo tomamos en serio, de que seguimos confiando en que todo se arreglará, ya sea por obra de alguna entidad divina (para los que tienen fe, benditos sean) o entregando nuestro voto a la oposición del gobierno con los ojos cerrados, sea este del color que sea. Lo importante es castigar a uno y luego esperar a que el otro nos saque del aprieto.

La cuestión es que por más bofetadas que nos vayan cayendo seguimos en nuestras trece, sin hacer nada, obviando que las medidas no están siendo las adecuadas (si las toman será por algo, piensan muchos), permitiendo que nos recorten derechos, emborrachándonos con nuestro derroche de recursos naturales y calmando nuestra ansiedad consumiendo por encima de nuestras posibilidades. Todo sea por preservar nuestra ilusión de bienestar.

Repito, ya se pasará.

Pero aquí llega Bueso, lúcido, tajante, equipado con el arma más convincente: la realidad. Ni criaturas fantásticas ni entes demoníacos ni asesinos en serie... El fin llegará por algo tan simple y cantado como es el agotamiento de los recursos energéticos, sin posibilidad de remediarlo porque nos hemos jugado todo a una misma mano, al igual que hacemos con nuestros gobiernos, con nuestra religión y hasta a nivel sentimental. Cogimos todas las fichas que hemos podido comprar en el casino y las pusimos sobre la misma casilla, y esa bola que rodaba a toda leche, prometiéndonos la mayor de las fortunas, está a punto de detenerse en otro color y otro número. Estamos jodidos.

La humanidad, según Emilio Bueso, ha tocado fondo, y en ese entorno nos mete de lleno de la mano de un “perroflauta” que responde al nick Destral; un joven que ve la luz cuando se topa por equivocación con la oscuridad, observando desde las estrellas. A partir de ese momento, abandonará la comodidad impostada y comenzará a reclutar a un heterogéneo grupo de personas con las que levantará la ecoaldea que da título a la novela. En ella casi todos los miembros de esta nueva sociedad primitiva se conocen por sus antiguos pseudónimos de la red, en un juego de contrastes muy inteligente, y ocupan tareas en función de sus especialidades o de las habilidades que han descubierto que poseían cuando la necesidad hizo acto de presencia.

A nivel narrativo, Bueso deja de lado aquellas muestras de virtuosismo de las que hacía gala en Diástole (en algunos momentos un tanto estridentes) para desnudar su estilo y trasladarnos la historia de manera eficaz y sobria, concediendo todo el peso a una trama que, si bien avanza de manera abrupta en ocasiones, posee la fuerza de las revelaciones asestadas como puñetazos en medio del rostro.

Debido a su extensión y a la estructura utilizada por el autor, que intercala las historias personales de cada uno con la trama principal y con las incendiarias entradas del blog de Destral, no se profundiza demasiado en los personajes. Pero esto es a todas luces deliberado, y ralentiza o dinamiza de manera acertada en los momentos oportunos. Lo importante no es el individuo, es el colectivo, y como no nos mentalicemos de que no habrá líderes ni héroes que vendrán al rescate, estamos jodidos.

Con Cenital es muy posible que estemos ante una novela cuya repercusión a medio o corto plazo será tan evidente como lo fue en su momento Un mundo feliz, de Aldous Huxley. Espero que en el futuro no me encuentre un ensayo de Emilio Bueso como el que firmó el bueno de Huxley, en el que hacía repaso a cuántas de las predicciones agoreras de su novela se habían cumplido, muy a su pesar. Pero la exposición que realiza el autor castellonense es tan fácil de visualizar que creo que nos va a tocar empezar a preparar la mochila desde ya mismo.

Por tanto, nos encontramos con una novela que se podría definir con una sola palabra: necesaria.

En serio, debéis leerla. Después tendréis tiempo de volver a encomendaros a vuestros dioses para que no se cumplan las predicciones que contiene.


Escribir comentario

Comentarios: 0