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Premio Nocte 2014

Mejor Novela Nacional.

OUTLET CULTURA HACHE

Desaparezcamos #5

Sólo un deseo

 

Me han concedido un deseo, pero me encuentro con que no sé qué pedir. Uno nada más, es una decisión increíblemente difícil.

 

Pensé en pedir que se me otorgase un poder ilimitado, pero enseguida caí en la cuenta de que no sabría qué hacer, y acabaría provocando mucho daño ide forma involuntaria. No, eso no me sirve, no me gusta jugar a ser Dios.

 

Lo siguiente que valoré, como imaginaréis, es ser millonario. Tan, tan rico, que no tuviera que volver a pegar un palo al agua. Aburrido. Cuando veo a esas personas a las que el dinero ha corrompido tanto, pienso que no vale la pena, que prefiero seguir como estoy, porque lo poco que tengo lo valoro muchísimo. Hay miles de ejemplos de personas adineradas que, una vez que han agotado todo lo que el dinero puede pagar, han acabado enloqueciendo en su búsqueda de estímulos que no se pudiesen obtener con moneda, jugando a juegos demasiado peligrosos o simplemente destrozándose por dentro y por fuera para poder volver a sentir algo.

 

La vida eterna fue otra opción, aunque enseguida la descarté. ¿De verdad pensáis que disfrutaríamos de nuestro tiempo si supiésemos que no habrá final? ¿Os gustaría sobrevivir a todos vuestros seres queridos? A mí no. Apenas me repuse de la muerte de mi gato, así que no quiero imaginar lo que es ver morir a mis padres, pareja, hijos, nietos, bisnietos... Sólo pensarlo me hace sentir desdichado.

 

Al final he llegado a la conclusión de que el único deseo que puede valer la pena es vivir en el cielo, o lo más cerca posible. No me entendáis mal, me refiero al cielo real, no al Cielo que ofrecen multitud de religiones, lo llamen como lo llamen, no estoy muy puesto. Pero para alcanzar el cielo tendría que llegar por mi propio pie, salvando con mi esfuerzo los baches que fuesen surgiendo. De esta manera disfrutaría mucho más una vez lo hubiese alcanzado.

 

Ahora me doy cuenta de que el único deseo que en realidad vale la pena podía haberlo cumplido hace mucho tiempo, pero me había puesto mi una venda sobre mis propios ojos, tejida a base de absurdas ideas de gloria y riqueza.

 

Ya puedo ponerme en marcha.

 

Por cierto, me ha sobrado un deseo, ¿alguien lo quiere?

 

 

* Desaparezcamos es una pequeña colección de textos breves inspirados en el álbum Desaparezca aquí, de Nacho Vegas.

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