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Premio Nocte 2014

Mejor Novela Nacional.

OUTLET CULTURA HACHE

Desaparezcamos #4

Peligros cotidianos

 

«Cuidado con el escalón, que te puedes partir el cuello», me dijo una anciana vecina cuando salía del portal, algo ensimismado. Me lo señaló con la misma seguridad con que otras veces había vaticinado el tiempo que iba a hacer por la tarde en función del dolor de sus rodillas (se ríe ella de los meteorólogos). Y tal que así empecé a imaginarlo. Me visualicé tumbado en la acera, con un reguero de sangre manando de una brecha abierta en mi cráneo, después de haber resbalado con el escalón innecesario y traicionero que enfatiza la entrada a mi edificio.

 

Después me atropellaron tres veces, las mismas que crucé la calle. Me aplastó un palé de ladrillos que se desenganchó de una grúa y me atraganté con el pincho que me ofreció una muchacha disfrazada de croqueta, en el Carrefour. Resumiendo: la advertencia de la vieja despertó en mí un miedo creciente a cada obstáculo, real o imaginario, que se fue interponiendo en mi camino.

 

Me parapeté en una de esas salas acristaladas que han habilitado para los fumadores en el exterior de los centros comerciales, pero fue peor remedio, porque ya creí sentir cómo crecía un tumor en mis pulmones nada más empezar a respirar la densa nube de humo que gobernaba la estancia transparente.

 

Haciendo acopio de valor, volví a paso ligero hasta mi casa, prestando especial atención a lo que en mi imaginación ya se había convertido en una colina impracticable, en lugar del liviano peldaño que innumerables veces había dejado atrás sin tan siquiera advertirlo.

 

Ahora me refugio en mi habitación, con mi teléfono y mi ordenador como únicos medios de contacto con el exterior. A través de Internet estoy abriendo los ojos a la humanidad, haciéndoles conscientes de los peligros que les rodean por todas partes. Sé que este lugar no es del todo seguro, así que estoy barajando varias opciones para cuando decida desalojarlo.

 

Por teléfono he contactado con la mujer a la que había convertido en líder ideológico de mi comunidad agorafóbica: Asunción, mi vecina. Ella me ha dicho que no me preocupe, que baje a su casa a tomar el café juntos, para que podamos hablar.

 

Temo que pueda estar planeando mi muerte.

 

 

* Desaparezcamos es una pequeña colección de textos breves inspirados en el álbum Desaparezca aquí, de Nacho Vegas.

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