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Premio Nocte 2014

Mejor Novela Nacional.

OUTLET CULTURA HACHE

Un año de gallinas viejas

Primer aniversario del lanzamiento de la novela

 

Quizás por mi naturaleza pesimista, para intentar equilibrarme un poco, he decidido que voy a hacer un balance del primer año de El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas en el mercado, desde un enfoque positivo. Por supuesto, no obviaré lo malo. De hecho empezaré por ahí, ya que llevo una temporada bastante jodido y desencantado, hasta el punto de que me costó mucho reunir las ganas de volver a ponerme con otro proyecto largo.

 

Por partes.

 

Lo malo, sin lugar a dudas, han sido las ventas. La novela se ha vendido poco o muy poco, tanto en papel como en digital. Hay diversos motivos. Principalmente porque es bastante complicado encontrarla en las librerías, incluso en los grandes hipermercados del libro. Y lo que es peor, en muchos de esos establecimientos ni se toman la molestia de pedirla aunque el comprador lo solicite expresamente. Eso por un lado. También creo que lanzar una novela en julio es mala idea, se mire por donde se mire. En verano se lee mucho pero se compran pocos libros. Lo normal es que uno reserve esos títulos que ya se ha comprado previamente para devorarlos en temporada estival.

 

Pero como señalé al principio, voy a tratar de que el balance tire hacia lo positivo. Y es que esta novela me ha traído cosas muy buenas.

 

El proyecto, como algunos sabéis, nació hace cinco años, cuando publiqué mi primera antología a pachas con Rafa Rubio, Imperfecta Simetría. En aquel pequeño tomo ya aparecía el personaje de Marquitos Laguna en tres relatos y en el epílogo. Posteriormente, volvería a aparecer como protagonista en el relato homónimo de mi primer libro en solitario, Piezas desequilibradas. Entonces muchos reseñadores lo empezaron a señalar como mi personaje fetiche, y algunos lectores querían saber más, reclamaban que le diera cancha en formato largo.

 

Lo cierto es que cuando redacté la escaleta de lo que acabaría siendo la novela pensaba que nadie querría publicarla. El cuadro que conformaban aquellos cuatro relatos y la novela era grotesco y demencial, un descenso a un infierno personal que no sabía si alguien estaría dispuesto a materializar en un libro. Pero la fortuna empezó a sonreírme desde el primer momento.

 

Fue un día cualquiera, echando el rato por facebook, cuando le comenté a Daniel Expósito mi proyecto de novela sobre Marquitos Laguna y la isla Simetría. De inmediato me habló de Tyrannosaurus Books, del espíritu intrépido de ese joven sello editorial con el que venía colaborando como portadista. Sin pensárselo un instante, intermedió con los editores y nos puso en contacto. A los pocos días estábamos firmando un contrato para la publicación de la novela.

 

Desde entonces hasta ahora me han pasado muchas cosas, algunas malas y otras muy malas. Pero también buenas. Lo primero es que presenté toda una declaración de intenciones más allá de la literatura Z, que fue el nicho en el que me fogueé en la novela. Algunas personas estaban deseando ver cómo me desenvolvía en otros géneros, habida cuenta de que mis novelas de zombis eran muy poco canónicas.

 

La respuesta por parte de los lectores, aunque fueran pocos, ha sido casi unánime. Y no me estoy tirando el rollo con esto, en absoluto. Hasta la fecha no he leído ni una sola crítica, reseña o mención negativa sobre El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas. Lo que no quiere decir que haya gustado a todo el mundo, en absoluto.

 

En un año han aparecido más de veinte reseñas en diferentes medios, y todas ellas de positivas a entusiastas. Y lo que es mejor, he llegado a un tipo de público lector al que antes no le interesaba lo más mínimo, en su mayoría ni siquiera sabía quién era yo. El número de ejemplares de prensa fue muy limitado (si de mí dependiera, no se enviaría ni un solo ejemplar de prensa, pero de eso os hablo otro día) y pese a ello, es la novela con la que más y mejores reseñas he cosechado, accediendo a algunos medios que no me prestaban atención hasta entonces, como Culturamas, Fantasymundo o Quimera.

 

Pero la lectura positiva no acaba ahí. Pese a las limitaciones en cuanto a distribución y la escasa visibilidad de la novela, el boca a boca ha ido funcionando bien, haciendo que las ventas sean escasas pero constantes. Es decir, que su vida comercial no terminó a los dos meses, como pasa con la mayoría de los títulos que se lanzan a nuestro saturadísimo mercado literario. Es un goteo de ventas constante que la mantuvo vigente a lo largo de todo este año.

 

Ese boca a boca, por otra parte, ha llegado a oídos de varios editores con los que uno sueña trabajar algún día, de los que cuidan sus catálogos con mimo y se vuelcan con dedicación en su tarea de crear un producto atractivo a partir de la materia prima que proporcionamos los escritores. De hecho, no sólo me han tanteado para futuras obras, sino que incluso se me llegó a plantear la posibilidad de reeditar Gallinas Viejas con otro sello, pasando de esa manera a tener distribución nacional. Ofertas que he agradecido pero declinado, ya que me debo a aquellas personas que apostaron por mí a ciegas en su momento. Estoy seguro de que la novela todavía dará mucho que hablar, pero desde la misma editorial que la alumbró. En ese aspecto, espero daros pronto buenas noticias.

 

Como veis, a pesar de arrastrar una profunda decepción desde hace casi dos años (en concreto desde que publiqué Lantana a finales de 2012, una novela a la que tengo mucho cariño y que no respondió ni a mis expectativas ni a las del sello que la publicó), tengo motivos de sobra para estar contento y para celebrar este primer aniversario de mi novela. Es la mejor novela que escribí hasta la fecha, a juicio de la mayoría de los que han seguido mi trayectoria. Y estoy de acuerdo, aunque Lantana tenga para mí un peso mayor por motivos subjetivos. Gallinas Viejas fue esa novela escrita como reto, en la que pretendía (y creo que conseguí) poner mis cartas boca arriba para mostrar algunas de mis mejores manos. No fue fácil, el desafío de escribir una historia que se desarrolla en 24 horas, narrada siempre en presente, incluso los flashbacks, con infinidad de referencias en mente, y con esa forma de expresión tan característica de Marquitos Laguna, tuvo sus momentos complicados. No olvidemos que Marquitos es un monstruo, que meterme en su piel requería bucear por la parte más oscura de mí mismo y sacarla a flote. Pero estoy muy satisfecho del resultado y vuestra respuesta.

 

Gracias a todos los que me habéis leído, a los que os habéis tomado la molestia de compartir vuestra opinión y a los que me animasteis para que siguiera con esto cuando veía pocas razones de peso para hacerlo.

 

Sí, sigo adelante. Y lo siguiente no está muy lejos: El tiempo como enemigo.

 

Este es el título provisional de la novela que tengo en marcha, encarando ya su recta final. Por supuesto, no tiene nada que ver con la anterior; cada obra tiene que ser para mí un reto como escritor. Me paso al drama fantástico con tintes de misterio. Los fantasmas me estaban susurrando al oído y he decidido escucharles.

 

Permaneced atentos al sonido de una campanilla.

 

 

 

 

¡Ding, ding!

 

 

 

Un año de gallinas viejas
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Comentarios: 4
  • #1

    El rasurador (lunes, 28 julio 2014 10:42)

    Mi opinión es que eres muy buen escritor. Tus puentos fuertes son el modo de trasmitir, hilas perfectmente la trama y la creación de perso ajes creibles y complejos. Lantana es una novela muy buena, perdura en la memoria, su personaje presenta una ecolución psicológica muy detallada. El único handicam que tiene es ser una continuación precuela de una o la mejor novela de zombis que he leído "instinto". Fue arriesgado ser tan diferente a su hermana mayor. Pero seguro que algún día tiene el lugar que se merece.

  • #2

    gallinasviejas (lunes, 28 julio 2014 13:43)

    Muchas gracias, amigo.
    Yo creo que algún día se le hará justicia a Lantana, pero para eso también es necesario que la trilogía se complete. Será entonces, al observar el cuadro completo, cuando esa novela adquiera toda su dimesión. Mientras tanto, para mí fue una evolución hacia el autor que pretendo ser, sin abandonar por completo la temática Z.
    Un abrazo.

  • #3

    Nacidoayer (lunes, 28 julio 2014 22:28)

    Sabes que pocas cosas más puedo decirte de esas "gallinas". Intentarlo sería repetirte todo lo que ya te he comentado por twitter y/o facebook. Ya no sé quién siguió a quién primero, pero esa pequeña, llamésmola, "amistad" (entre comillas) se ha ido fraguando con todos los comentarios, algunos en tonos jocosos, otros más serios, que han permitido conocer a un escritor desconocido, por mí, en nombre y género. Que esa novela fuera el principio de un seguimiento, tampoco es cierto. Todo empezó con un concurso en el que conseguí tres obras tuyas, pero en ese impaso hasta que me llegaran a casa, me pude hacer con un ejemplar de 'El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas' que acabó atrapándome por completo. Como has dicho, durante este año hay gente que te ha conocido y que han acabado siguiéndote. En esa declaración me doy por aludido, porque, tal y como te he comentado en multitud de ocasiones, has conseguido un nuevo fan, seguidor o como quieras llamarlo, tanto a ti como escritor como al género en sí.

  • #4

    gallinasviejas (martes, 29 julio 2014 09:03)

    Muchas gracias, Jorge.
    Por detalles como el tuyo es por lo que un escritor sigue adelante contra viento y marea.
    Es cierto que no he tenido tantos lectores como me hubiera gustado (uno escribe para que le lean, por descontado), pero los que llegasteis hasta la novela lo hicisteis para quedaros, y es motivo de sobra para estar orgulloso del trabajo realizado.
    Un abrazo.