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Premio Nocte 2014

Mejor Novela Nacional.

OUTLET CULTURA HACHE

Desaparezcamos #3

No era yo

 

Me entristece que me haya confundido con otra persona. Más que el daño que me hizo, a pesar de mis esfuerzos por explicarle que la separación es menos lacerante que el engaño, me duele el que no fuese capaz de averiguar quién soy durante todo el tiempo que pasamos juntos.

 

«Eres una persona fría», me espetó en medio de una de nuestras frecuentes discusiones. Yo no sabía a quién se refería, porque jamás he planificado ni uno solo de los pasos que fui dando a lo largo de nuestra historia en común, y mucho menos lo he hecho con frialdad. Siempre pensé que mi problema es el exceso de pasión, en todos los aspectos.

 

Ahora me viene a la mente nuestra última conversación, justo después de descubrir su infidelidad:

 

No puedo seguir así, vivo a la defensiva. Me hace daño y no puedo evitar atacarte a ti —le increpé.

 

Eso te viene de maravilla, así no tendrás cargo de conciencia por dejarme.

 

¡Pero si eres tú la que me engañó!

 

¡Fue un error, joder! ¿Crees que tú eres perfecto? ¿Acaso piensas que estos años a tu lado fueron idílicos?

 

¿Te das cuenta de que estás volviendo hacia mí un «error» que tú has cometido? ¿Por qué me culpabilizas a mí por haber sido una guarra?

 

¡Oh, fantástico! Por fin sale tu verdadera cara. Venga, ahora insúltame hasta que te quedes a gusto.

 

No, si te parece mejor te felicito. No, no... Mejor cuéntame qué es lo que hiciste con esa persona, qué te dio que yo no he sabido satisfacer.

 

¿Ves como eres un retorcido? Quieres que me vaya, y esto te vino de maravilla para poder excusarte.

 

Estás mal de la cabeza. Lo siento mucho, pero por más que intento comprender por qué soy el malo cuando fuiste tú la que se acostó con otra persona, de verdad, no puedo.

 

¿No crees que puede ser porque me agobiabas, porque necesitaba escapar de ti que lo abarcas todo?

 

Así que mi error ha sido volcarme en esta relación. Es estupendo, pero no pienso pedir disculpas por luchar para mantener vivos los sentimientos. Yo no busco otros estímulos, no necesito nuevas conquistas para llenar mi ego.

 

No, tu ego ya está demasiado lleno —concluyó, mirándome con un desprecio que debió haber dejado a macerar durante demasiado tiempo.

 

¿De quién cojones me estaba hablando? Desde la distancia que el tiempo ha puesto entre mis sentimientos en aquella época, llena de una ira que jamás creí que podía sentir, y mi total indiferencia hacia esa persona hoy por hoy, he llegado a la conclusión de que estuve con alguien a quien no conocía. Y lo que es mucho peor: jamás llegó a conocerme a mí.

 

A menudo me pregunto si alguna vez conseguimos conocer a esa persona que se acuesta a nuestro lado cada noche. Tengo claro que, a pesar de mis intentos de ser transparente, nunca he llegado a abrirme totalmente a nadie, y en oscuros rincones de la mente humana se guardan secretos que no sabemos, ni queremos, reconocernos ni siquiera a nosotros mismos. Pero existe un punto intermedio, un estado de conexión con la persona amada en el cual casi llegamos a ser uno. Hoy puedo decir que lo he alcanzado, pero me han tenido que confundir con otras personas demasiadas veces hasta llegar aquí.

 

 

* Desaparezcamos es una pequeña colección de textos breves inspirados en el álbum Desaparezca aquí, de Nacho Vegas.

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