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Premio Nocte 2014

Mejor Novela Nacional.

OUTLET CULTURA HACHE

Tráfico de influencias #1

 Antes de nada, que me disculpen aquellos que llegasen hasta este post atraídos por el título, en busca de carnaza. No, aquí no os brindo un artículo polémico en el que se desvelan los tejemanejes de la industria literaria. Es un gancho facilongo para que me hagáis caso a cuenta de un burdo juego de palabras. Porque en realidad de lo que trata esto es de las influencias que podéis encontrar en algunas de mis obras. Se siente.

 

Para esta serie de artículos, que compartirán título, no voy a establecer orden ni prioridad de ninguna clase, os desvelaré las influencias que me apetezca y cuando me apetezca. Si acaso intentaré no aburriros con parrafadas sobre las de siempre. Que si Lanegan, Vedder o Vegas, Miller, Carver, Matheson, Bukowski o Sábato,... Nah, eso ya lo fui largando todo por facebook.

 

Hoy os voy a contar el origen de una de mis creaciones favoritas, Niilo Kuusela, personaje que aparece en mi segunda novela, Lantana: donde nace el instinto, y que pese a tener una aportación casi anecdótica en la trama principal, se revelará como una pieza imprescindible del rompecabezas en Despertar en Simetría, el cierre de la trilogía Instinto Z. El que se esté preguntando para cuándo ese cierre no tendrá respuesta. Me encantaría estar en una posición como la de George Martin y amenazar a mis seguidores con matar a todos los personajes si me presionan, pero a los escasos fans de la trilogía les haría hasta la colada si me lo pidieran, con tal de que no me diesen de lado.

 

Es broma, que uno tiene su orgullo. Les llevaría la ropa a la tintorería, como mucho.

 

Siguiendo con el tema, que me voy por las ramas, os diré que Niilo fue el primer personaje que ideé para Lantana, antes incluso que el propio protagonista, Nacho. Con lo que, por mucho que sus apariciones estén bastante dosificadas, siempre fue clave para el devenir de los acontecimientos. Es decir, que fue antes Niilo que Lantana, la novela al completo partió de él, y por tanto, la saga existe desde el momento en que se me ocurrió darle vida a ese viejo violinista ruso que toca por las calles de la ciudad a cambio de limosna.

 

La idea surgió dándome una vuelta por el paseo del Calvario vigués, hará unos seis años. Es algo que hago a menudo desde que escribo, ya que caminar pone en marcha mi ingenio, o como poco voy absorbiendo información y anécdotas del entorno que luego utilizo en mis escritos. Llamadle plagio de la vida cotidiana, si queréis (que lo es, como casi todo en la literatura costumbrista).

 

No sabría precisar cuándo me crucé por primera vez con el mendigo, pero sí que se me grabó a fuego su mirada.

 

Era una tarde de invierno, hacía mucho frío y el paseo estaba bastante concurrido. Entre el batiburrillo de voces habitual distinguí las notas de un violín, instrumento poco común entre los artistas callejeros de Vigo. Así que seguí la música para dar con su origen y llegué hasta él, hasta el hombre que habría de inspirar la imagen de Niilo Kuusela. De pie frente al mercado vi a un tipo muy delgado, ataviado con un traje viejo de color azul marino que le venía bastante grande, y tocado con un sombrero borsalino. No sabría decir si la ejecución de la canción al violín era virtuosa o mediocre, lo cierto es que mis conocimientos en esta materia son limitados. A mí me sonaba bien, y lo que tengo claro es que el hombre le estaba poniendo pasión y sentimiento, algo que evidenciaban sus movimientos y el gesto tenso de su rostro. Tocaba con los ojos cerrados, como la mayoría de los violinistas a los que he visto actuar en mi vida.

 

Me acerqué con timidez y me detuve frente a él hasta que terminó la pieza, hipnotizado por completo. Entonces eché una moneda a la funda abierta del instrumento, que reposaba a sus pies. En ese momento, abrió los ojos y me agasajó con un "gresias", tal y como hace con Nacho en la novela. Tenía unos ojos de un azul muy intenso que contrastaba con el moreno de su piel. No uno de esos morenos de playa, sino de los de pasar largas jornadas currando bajo el sol. Nada estético, más bien piel castigada a la intemperie.

 

De cerca parecía mucho más mayor que a media distancia. Es otra de las cosas que me llamaron la atención.

 

Después de que agradeciera mi moneda, hice un gesto con la cabeza a modo de despedida (la verdad es que soy más tímido de lo que aparento y me pilló desprevenido que me hablara) y seguí caminando. Pero ya no me pude quitar de la cabeza su rostro.

 

A partir de ese día, empecé a fantasear con lo que podría haber sido su vida hasta llegar a mi barrio. No tengo ni idea de si es ruso, aunque me parece evidente que su origen está en Europa del Este, tanto por sus rasgos como por el acento. Tampoco tocaba "Nightswimming", de R.E.M., que es la canción que le adjudiqué en mi novela. Más allá del aspecto físico, todo lo que he contado y contaré sobre él pertenece en exclusiva a mi imaginación.

 

Lo he vuelto a ver infinidad de veces desde entonces, en diferentes paseos y calles comerciales de la ciudad. Incluso estuve tentado en una ocasión de acercarme e invitarle a tomar un café para tratar de descubrir su verdadera historia. Pero, en caso de que hubiera aceptado, corría el riesgo de que "contaminase" mi fantasía y es probable que no hubiera sido capaz de crear al Niilo Kuusela que nos espera en la isla Simetría, dispuesto a revelar las claves que quedaron en el aire en Instinto de superviviente y Lantana: donde nace el instinto.

 

A modo de bonus track, y para que no os quedéis con la curiosidad, adjunto a este artículo un detalle de una magnífica foto del "verdadero Niilo". Fue tomada por Iago Silva, fotógrafo vigués, y está expuesta en el bajo de un centro comercial. Pinchando sobre la imagen accedéis a la original y disfrutaréis de más instantáneas de su autor.

 

Como podéis comprobar, no soy el único al que sedujo el magnetismo de este misterioso violinista. A menudo me pregunto qué pensaría él si averiguara que ha inspirado el detonante de una trilogía de novelas y que su imagen forma parte de una exposición.

 

Detalle de la fotografía de Iago Silva. Pincha sobre la imagen para ver la original.
Detalle de la fotografía de Iago Silva. Pincha sobre la imagen para ver la original.

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Comentarios: 1
  • #1

    Nacho (jueves, 23 enero 2014 20:49)

    Puro magnetismo, sin duda.